La sopa de los pobres de Reinaldo Giudici

Esta obra del pintor italo-argentino-uruguayo Reinaldo Giudici pintada en 1884 es uno de sus cuadros más destacados por la crudeza con la que representa la escena.

Pintado durante su viaje por Europa, se encuadra dentro de la pintura comprometida del realismo social, que junto a la pintura costumbrista estuvo tan en auge en la Europa de finales del siglo XIX

La obra no dejó indiferente a nadie desde el primer momento. Fue seleccionada por una comisión de pintores y escultores para participar en una exhibición de arte en Berlín en 1884, donde fue premiada por unanimidad.

También formó parte del conjunto de arte argentino que se presentó en la, Exposición Universal de Saint-Louis de 1904, donde también fue galardonada con el máximo premio: la medalla de oro de la exposición.

El cuadro representa una escena en el que vemos la comida de una familia pobre, consistente en un único pato de sopa para cada uno de sus miembros.

La pobreza puede apreciarse en detalles como la vestimenta de los personajes, la ausencia de mesa, la escasa vajilla en la que comer o la actitud de las personas en apurar lo poco que tienen o en buscar más alimentos que llevarse a la boca.

Reinaldo Giudici evoca una escena que genera ternura en el espectador al tiempo que lo conmueve, cumpliendo así la misión social del mismo, gracias en buena medida a la maestría el maestro en el uso de la luz, el color y el dibujo preciosista de la escena.

El tema de la obra es la pobreza en su sentido más amplio, pero ejemplificada en este cuadro a través de los niños descalzos, la aparente voracidad con la que apuran lo que tienen en el plato o la mirada perdida de la mujer, sintiendo su desgracia.

El artista compone una escena con una fuerte luminosidad en la parte frontal que contrasta con la oscuridad de la estancia del fondo, gracias a la cual nos genera una sensación de perspectiva sin que por ello perdamos el interés por los personajes, que son lo verdaderamente importante de la obra.

Resalta a la mujer del centro gracias al contraste entre la luminosidad del blanco de la pared con su pelo y sus ropa, más oscuros, y a diferencia del niño que tiene en su regazo cuya piel y pelo son de color muy claro.

A pesar de lo reducido de la paleta de color que utilizó el artista, con el predominio del marrón, el negro y el rojo, además del blanco, el cuadro es muy rico en matices y detalles gracias en buena parte a su maestría con el dibujo.

Manifestación de Antonio Berni

Nuevo realismo social
Antonio Berni. 1934. Temple sobre arpillera. 182 x 248. MALBA. Buenos Aires
Foto: susanagea

Esta obra al temple sobre arpillera es obra de uno de los pintores argentinos más reconocidos: Antonio Berni.

Es una obra correspondiente a la época en la que el pintor retrata la realidad social de la Argentina de los años 30, que al igual que en otras partes del mundo estaban sufriendo una profunda recesión económica derivada del crash bursátil del 29 en Wall Street.

A esta coyuntura económica en el contexto internacional se le sumó en Argentina la tensión provocada por la situación política en el país. Uriburu dio un golpe de estado militar derrocando al gobierno constitucional de la Unión Cívica Radical.

Berni se inició en la pintura del paisaje y los impresionistas, tras su viaje por Europa había recibido influencias de las vanguardias europeas, especialmente del surrealismo hasta que regresa a Argentina y abandona esta forma de pintar en favor de un nuevo realismo crítico y de denuncia social, que es con el que alcanzaría gran reconocimiento.

Manifestación” es junto a “Desocupados” una de sus obras más conocidas por ser equivalentes al muralismo mexicano que triunfaba entonces (”Hombre en la encrucijada” de Diego Rivera data también de 1934).

La materialización de esta obra supuso para la trayectoria de Berni un punto de inflexión en el que de repente los temas políticos y sociales empiezan a predominar en sus cuadros.

El cuadro representa una manifestación obrera desde una perspectiva muy original. Berni representa un grupo de cabezas amontonadas dando sensación de muchedumbre, pero al mismo tiempo de quietud y contención en los participantes.

Individualiza los rostros, que representa con gran detalle, aunque el tono general es melancólico y de abatimiento, representando así la difícil situación social que vivían los trabajadores en esa época.

De la obra lo que más destaca son esos rostros retratados de la desesperanza en el que los integrantes de la manifestación, de cualquier edad y sexo, miran con sus grandes ojos hacia el frente de la marcha.

Para Berni la pintura y el arte en general deben ir unidos a la política. El artista se une de esta manera a su tiempo y a sus paisanos en la lucha por la justicia social, que aspira a transformar gracias a su arte.

Paisaje de San Juan de Lino Spilimbergo

San Juan Landscape from Spilimbergo
Lino Eneas Spilimbergo. 1929. Óleo sobre tela. 127 x 154. museo Juan B. Castagnino. Rosario
Foto: artefe

Esta obra es una de las más representativas y conocidas del artista argentino Lino Enea Spilimbergo (1896-1964), un pintor, grabador y muralista que es considerado una de las figuras destacadas del panorama artístico argentino.

Compaginó su formación en la escuela nocturna de dibujo para trabajadores con diversos trabajadores, hasta que deja el trabajo para viajar a Europa a conocer de primera mano el arte y los artistas europeos, contemporáneos y de todos los tiempos.

Este viaje marca un hito en su carrera, algo que se aprecia a simple vista en su obra y que trasladará a sus alumnos gracias a la labor docente que ejerció como director del Instituto de Artes de la Universidad de Tucumán.

Sus obras tienen como aspecto central la figura humana y como se relaciona con su entorno. En este paisaje de San Juan vemos distintas escenas cotidianas, como un hombre llevando un carro, unas personas paseando, una mujer asomándose a la ventana, otro personaje sentado descansando, etc.

En este caso además nos representa una escena con un cierto aire de ensoñación al estilo de Chirico, con numerosas yuxtaposiciones de planos distintos que visualmente entran en conflicto con los elementos arquitectónicos que representa.

Este paisaje “urbano” destaca respecto a algunos de su época anterior a su viaje a Italia, no sólo en estos recursos que aprendió de la mano de estos artistas, sino sobre todo en el abandono de sus marcados contrastes de luces y sombras que eran muy frecuentes en sus cuadros.

Como muralista destacan sus reminiscencias mexicanas y su compromiso con los trabajadores, no obstante siempre se consideró uno de ellos, antes y después de dedicarse a la pintura, en los que refleja su posición crítica frente a la injusticia social, concibiendo así su pintura como un testimonio de su compromiso con las demandas de la clase obrera de mayores libertades y democracia.

Participó en el mural “ejercicio plástico” con Siqueiros y Berni, así como en la obra maestra de este último, los murales de las Galerías Pacífico en Buenos aires.

Los últimos años de su vida se dedicó sobre todo a la docencia, reduciendo considerablemente su producción artística, lo que lo está convirtiendo en una muy buena inversión para los interesados en el mercado del arte que ven en los cuadros de esta época un compendio de su pintura, de gran calidad y demostrando gran madurez artística.

Un alto en el camino

Prilidiano Pueyrredón. 1861. Óleo sobre lienzo. 166 x 75
Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Foto: Wikimmedia

Obra del argentino Prilidiano Pueyrredón (1823-1870), artista polifacético que destacó por su obra pictórica y por su participación en la restauración arquitectónica de algunos edificios de Buenos Aires.

En 1835 la familia Pueyrredón se mudó a Europa, donde Prilidiano completó sus estudios de pintura en Florencia y llegando a cursar un año académico en París, hasta que por motivos políticos se marcharon de Francia y se instalaron en Rio de Janeiro.

El ambiente liberal y abierto de la capital de Brasil fue el acicate que necesitó Pueyrredón para desarrollar su vocación artística.

Tres años más tarde regresó a París para estudiar ingeniería en el Instituto Politécnico de París.

Regresó finalmente a Buenos Aires en 1854, y puso sus capacidades de ingeniero y arquitecto al servicio de la obra pública de Argentina, participando en proyectos como las obras de restauración y ampliación de monumentos como la Pirámide de la Plaza de Mayo, la Casa Rosada o el diseño de la Plaza de la Victoria.

Prilidiano se hizo famoso en su época por ser el primer pintor de desnudos femeninos en Buenos Aires, como “La siesta” y “El Baño“, en las que reflejó la sensualidad y el erotismo en los cuerpos y las posturas de las mujeres representadas.

Su etapa más prolífica como pintor será tras su vuelta a Argentina en los años 50 y 60, sobre todo retratos para la alta sociedad. Destaca el Retrato de su padre, como una de sus obras más reconocidas.

Pero su mayor aporte a las artes plásticas argentinas fue el desarrollo de la temática arrabalera y gauchesca de acuerdo a la doctrina romántica que aprendió en Europa, incluyendo escenas y paisajes del río de la Plata o de la Pampa.

En estas escenas costumbristas refleja paisajes tomados de la campiña, que además de poseer una elevada fuerza de comunicación guardando una armonía cromática, tienen un elevado valor iconográfico y testimonial.

Puyrredon rompe el esquema compositivo clásico y hacer una visión panorámica típicamente romántica.

En estos cuadros da la sensación de que el artista se ha despojado de todo tipo de prejuicios, como en la siesta y el baño, y representa al hombre y la naturaleza libremente.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑