La esclusa

John Constable
John Constable.1824. Óleo sobre lienzo. 142 x 120
Foto: Wikimmedia

Estamos ante una de las obras más conocidas del pintor inglés John Constable (1776-1837).

El cuadro era hasta hoy uno de los principales reclamos del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid. Hoy 3 de julio de 2012 va a ser subastado en la sede de Christie’s en Londres.

La obra forma parte del selecto grupo de cuadros que el artista inglés presentó a la Royal Academy entre 1812 y 1825, y que se distinguen por sus grandes dimensiones y su cuidada elaboración.

Es sin duda una obra singular que por la escasez de obras similares del artista, la importancia del cuadro dentro de la producción del pintor y la expectación generada en torno a esta subasta, todo hace indicar que alcanzará un precio récord.

El tema del lienzo: la esclusa del molino de Flatford en el río Stour, Suffolk.

Conocemos el emplazamiento exacto del entorno porque eran tierras del padre del propio artista, un paisaje de infancia que sin duda sirvió como fondo a muchos de sus cuadros.

En la escena vemos a un campesino accionando la palanca que levanta la esclusa de la acequia con la que permite a la barca y a sus ocupantes salvar el desnivel del canal y asi poder continuar su trayecto.

Esta escena, que podríamos catalogar como costumbrista, no es tal ya que la representación de la misma es una excusa para pintar un paisaje en el que destaca sobre todo la representación del cielo y los distintos matices de color de las nubes, y del efecto de éstos sobre el paisaje con su característica alternancia de zonas de luz y sombra en zig-zag.

Constable fue un pintor plenamente romántico al que le gustaba pintar al aire libre y realizar numerosos bocetos y apuntes para sus cuadros, de ahí que sus paisajes no buscaran el realismo exacto en la representación de las cosas, sino la capacidad de los mismos para evocar ideas o emociones.

Su obra evoluciona hacia un mayor realismo en el que le interesan sobre todo los cambios atmosféricos y el efecto que los mismos tienen en la incidencia de la luz natural sobre el paisaje.

Su obra inspiraría a los artistas de la escuela francesa de Barbizon, claves para entender el desarrollo de la pintura hacia el impresionismo.

 

El Ángelus

Es considerada como la obra maestra del pintor realista Jean-François Millet (1814 – 1875), uno de los fundadores de la escuela Barbizon en la Francia rural, donde se desarrolló el gusto por el paisaje y la pintura realista.

La escena muestra a dos campesinos, un hombre y una mujer, rezando el Ángelus en señal de agradecimiento por la cosecha obtenida con el sudor y el esfuerzo de muchos días de trabajo. El Ángelus es la oración que recuerda a la anunciación del Ángel a la Virgen María.

Para ello han dejado a un lado los aperos de labranza y se recogen en su plegaria juntando sus manos y bajando la cabeza hacia el suelo.

La escena se desarrolla al atardecer, quedando las dos figuras en zonas de luz y sombra que generan un contraste lumínico muy efectista y que refuerza el realismo de la escena.

En medio de un llano desértico los dos campesinos se recogen en su plegaria. Sus caras quedan en sombra, mientras que la luz destaca los gestos y las actitudes consiguiendo expresar un profundo sentimiento de paz y recogimiento.

En una primera versión de la obra, Millet había pintado en el interior de la cesta de patatas al bebe fallecido de la pareja de campesinos, que compungidos por la tragedia rezaban por el alma de la criatura. Ante las críticas iniciales por la conmoción que suscitaba la contemplación del cuadro, el pintor decidió sustituir al bebe por la cesta llena de patatas.

El Ángelus fue tachado de obra socialista porque interpretaba personajes y temas sociales. Estas acusaciones no estaban fundadas, ya que el propio artista explicó que para pintar el cuadro se inspiró en un recuerdo de infancia, cuando acompañaba a su abuela a trabajar al campo y les sorprendía la campana, momento en el que interrumpían su labor para rezar esa oración, el Ángelus.

A pesar de considerarse de la escuela realista, Millet se diferenció de algunos de sus compañeros de la Barbizon en que el pensaba que había que interpretar y suavizar la realidad y el paisaje, que es mucho más cuidado y suave.

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