Mosaicos de San Apollinar el nuevo

Mosaicos de San Apollinar Nuevo
Mosaicos de San Apollinar. parte inferior. s. VI d.c. Ravenna
Foto: Wikimmedia

La basílica de San Apolinar el nuevo de Ravenna es uno de los templos de época ostrogoda que mejor se han conservado, aunque pocos años después tras la conquista de Ravenna por parte del imperio bizantino fue redecorada y convertida al culto católico, ya que originalmente estaba dedicada al arrianismo.

Sabemos que formaba parte del conjunto de construcciones palaciegas de Teodorico,  lo que motivó que cuando fue conquistada la ciudad se hicieran una serie de transformaciones en los edificios para adaptarlos al nuevo culto.

El cordero de dios
Escena de la vida de Cristo en San Apollinar Nuevo
Foto: Wikimmedia

La ortodoxia católica del imperio bizantino, especialmente del obispo Agnello, supuso una serie de transformaciones en el edificio para eliminar cualquier referencia a la época anterior, como una serie de escenas relacionadas con la religión arriana que fueron eliminadas u ocultadas.

En el caso de San Apollinar se conservaron los mosaicos del friso de nave central con escenas de la vida de Cristo, las procesiones de Santos y profetas y las vistas del palatium de Teodorico y el puerto de Classe.

La decoración de la nave central la podemos dividir en tres partes:

  • Superior. Con motivo alegórico en el que dos palomas flanquean recuadros con escenas de la vida de Cristo, que destacan por el gran detallismo de las mismas.
  • Central. Incluye mosaicos entre las ventanas con representaciones de santos y profetas.
  • Inferior. Esta parte destaca por ser la de mayor tamaño y la más compleja iconográficamente. En el lado derecho vemos una representación del Palacio de Teodorico y a continuación una procesión de santos mártires hacia una representación de Cristo entronizado. En el lado izquierdo una representación del puerto de Classe y a continuación una procesión de santas vírgenes que termina en una Theotokos a la que los tres reyes magos ofrecen sus presentes al niño, y que encabezan la comitiva.

Las procesiones de mártires y vírgenes evidencian algunos rasgos del arte propio del imperio Romano de Oriente, como la repetición de gestos, el preciosismo, la indumentaria, la bidimensionalidad, la frontalidad, los fondos dorados o el uso generalizado de elementos vegetales con fines ornamentales.

Mosaico de Justiniano y Teodora en San Vital de Ravena

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Mosaicos de San Vital de Ravenna. Italia. 547
Foto: Wikimmedia

Estos dos mosaicos se encuentran en la Iglesia de San Vital de Ravena, Italia, que se finalizó en el año 547 d.c.

En el interior de esta iglesia se conserva uno de los conjuntos de mosaicos bizantinos más destacados, en el que apreciamos la maestría y la perfección que alcanzaban los mosaicos bizantinos.

Entre todo el programa iconográfico destaca el mosaico del ábise de la cabecera, en el que se representó a Jesucristo con dos ángeles, San Vital y el obispo Eclesio.

Bajo este mosaico nos encontramos con los mosaicos de Justiniano y su esposa Teodora con sus respectivos séquitos.

Bajo este mosaico se encuentran otros dos: los de los emperadores Justiniano y Teodora con su séquito y corte respectivamente, realizando una ofrenda al templo. Justiniano una patena y Teodora un cáliz.

El emperador, que pisa con su pie al general Belisario como símbolo de jerarquía, se distingue de todos los demás por el color púrpura de su manto, la corona (poder terrenal) y el nimbo (poder espiritual) que rodea su cabeza, simbolizando que ostentaba ambos poderes.

Los personajes que acompañan a Justiniano son caballeros de confianza, asesores, generales y ministros, todos ellos elegantes y portando objetos de oro ricamente decorados con piedras preciosas: una cruz, una Biblia y un incensario.

Además de a Justiniano reconocemos a Maximiano, cuya túnica queda recogida por una fíbula, lo que significaba que era una persona importante. Las figuras están representadas de frente, sin perspectiva alguna y de forma que parecen levitar por encima del suelo.

Teodora y su corte observan el camino de la emperatriz desde el palacio imperial hasta Santa Sofía. Las cortinas, compuestas por diversidad de telas de gran variedad cromática, simbolizan el interior del edificio. Aunque se supone que Teodor aera una mujer humilde, aparece decorada con multitud de joyas y suntuosos ropajes en los que están representados los reyes magos.

En el mosaico de Teodora y su corte se observa el camino que hace ésta desde Santa Sofía al palacio imperial. Los interiores se representan con las cortinas, las cuales tienen una variedad cromática y de las telas.

Se supone que Teodora era una mujer humilde, pero en el mosaico va decorada con joyas. En el vestido de Teodora se representan los Tres Reyes Magos, como símbolo de ser ellos (los emperadores) los reyes del Imperio que también llevan objetos como regalo.

Es el único retrato que conservamos del emperador y su esposa y sin duda una de las obras cumbre de los maestros musivarios Bizaninos.

Santa Sofía

Justiniano
Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles. 532-537. Eminönü (Cuerno de oro). Estambul
Foto: silviapef

Santa Sofía, también conocido como Hagia Sophia, es el edificio de justiniano más emblemático y visitado de Estambul.

Mosaico musulmán
Interior de la basílica
Foto: Sitomon

Se construye como basílica patricarcal en época bizantina, pasó a ser mezquita desde el año 1453 cuando la ciudad es ocupada por los Otomanos y, tras la conversión de Turquía en una república laica, se le da la función que tiene en la actualidad: museo.

Santa Sofía fue construida por el emperador bizantino Justiniano entre el 532 y el 537 para ser utilizado como iglesia. El edificio fue diseñado por los aruitectos Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles.

En el espacio donde se edificó Santa Sofía hubo varias basílicas e iglesias anteriores, que por efecto de incendios y terremotos se fueron perdiendo. Unos días después del terremoto que destruyó la construcción precedente, Justiniano mandó levantar la nueva basílica. Según escritos de la época la quería diferente, más grande y majestuosa que sus predecesoras.

Para su construcción fueron necesarios más de 10.000 trabajadores, y se utilizaron materiales suntuosos traídos de todo el imperio, como columnas de templos griegos, pórfido de Egipto, mármol verde de Tesalónica, mármol Sirio, piedra negra del Bósforo, etc.

La basílica fue capilla palatina y la principal sede de la iglesia cristiana de oriente. Además es el lugar donde se celebran las principales fiestas religiosas y oficiales del imperio bizantino, como las coronaciones de los emperadores.

Mosaico bizantino
Mosaico (explicado en el twitter)
Foto: Sitomon

Los mosaicos del interior de la iglesia se completaron bajo el reinado de Justiniano II.

Debido a la prohibición de la religión musulmana por representar imágenes sagradas bajo forma humana, todos los mosaicos de la basílica fueron cubiertos con yeso en época Otomana (y “descubiertos” tras su transformación en museo).

El tamaño de la cúpula y el exceso de carga de la misma, unido a los continuos seismos de la zona, hicieron que se derrumbara por completo en el 558. Se restauró inmediatamente utilizando materiales más ligeros y dándole mayor altura (56 m) que hicieran más estable la gran estructura.

Las obras las llevó a cabo Isidoro el Joven y finalizaron en el año 562.

La compleja historia del edificio y su belleza estética hacen sin duda de Santa Sofía un edificio singular que tuvo gran influencia en la arquitectura cristiana posterior, cuyos ábsides, cúpulas y deambulatorios no se entenderían sin las soluciones arquitectónicas que se dieron en este edificio, así como un modelo para las mezquitas que se levantaron en la ciudad en época Otomana, como la mezquita azul o la de Suleimán.

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