Catedral de Santa María de Murcia

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Siglo XIV – XV. Murcia
Foto: tuitearte

Nuestra píldora ciega es la catedral gótica de una diócesis española.

Como ocurre con muchas de las catedrales de nuestro país vemos en ella impronta de varios estilos artísticos diferentes en las distintas ampliaciones, modificaciones de la obra original y añadidos que se fueron sumando al edificio con el transcurrir de los siglos.

Este edificio se empieza a construir un siglo después de haber reconquistado la ciudad a los musulmanes. Como en muchos casos se utiliza el espacio que ocupaba la anterior mezquita mayor de la ciudad para levantar la nueva catedral cristiana, que hasta ese momento sería utilizado como lugar de culto para los cristianos de la ciudad.

La nueva catedral se inicia en al siglo XIV y su construcción se dilata hasta el último tercio del siglo XV.

Es un templo de tres naves rematado en un ábside o cabecera con girola a la que se abren capillas laterales, algunas de las cuales son consideradas joyas de la arquitectura y la decoración gótica de nuestro país. Es, por su morfología, una típica construcción del gótico castellano.

Los arcos de las bóvedas y las portadas de la época son muy apuntados y las bóvedas de crucería con terceletes de una cierta complejidad que nos indica las fechas tardías en las que fue construida.

Destaca en la girola una capilla de una célebre familia de la zona que mandó construir una capilla que destacara de todas las demás, al interior y al exterior que destaca por estar decorada en un estilo gótico flamígero que destaca de todo el conjunto. Es una capilla poligonal que destaca al exterior por la decoración de la parte superior: una cadena de piedra que parece servir de “amarre” de la capilla al conjunto.

La única portada de época gótica que se conserva se realizó al final de las obras de construcción del edificio y presenta estatuas de los apóstoles. La otra portada ya no es plenamente gótica y en la que se representan escenas de la reconquista.

La imagen “cegada” que hemos puesto como pista para descubrir la píldora es la portada o acceso principal a los pies del edificio, de época tardobarroca, que incluye numerosos elementos entrantes y salientes, claroscuros y líneas curvadas que dan sensación de movimiento y de horror vacui.

Esta fachada, junto a la torre de la catedral de gran altura, componen una portada majestuosa.

Angel custodio de Zaragoza

Pere Johan
Pere Johan. 1442. Alabastro policromado. Museo de Zaragoza
Foto: arte-paisaje

Esta escultura atribuida al escultor Pere Johan (1394-1458) fue encargada durante su estancia en Zaragoza al tiempo que realizaba el retablo mayor de la catedral de San Salvador por encargo del arzobispo Dalmau de Mur.

Esta escultura fue durante mucho tiempo la imagen y símbolo de la ciudad, custodiada en la Lonja de Zaragoza desde su construcción en el siglo XVI.

La imagen del ángel ataviado emerge de un cúmulo de nubes rizadas y está ataviado con armadura y manto siguiendo la moda de los guerreros del siglo XIV.

El ángel sostiene con sus manos una filacteria con una inscripción perdida, al igual que la mano derecha.

Pere Johan
Detalle del rostro
Foto: arte-paisaje

Destaca sobre todo la magnífica ejecución del rostro siguiendo el esquema del gótico internacional, en el que el naturalismo empieza a cobrar protagonismo en la representación de imágenes sagradas, que van alcanzando mayor complejidad formal.

La obra es de Alabastro policromado, para lo cual se aplicaba una fina capa de estuco sobre la piedra, que permitiera a los pigmentos fijarse a la superficie de la misma.

Esta policromía le sirvió al artista para enfatizar los rasgos del ángel y dotarlo de mayor naturalidad.

El ángel repite el modelo iconográfico que el propio maestro había materializado en el escudo del arzobispo D. Dalmau de Mur, en el sotabanco del retablo mayor de San Salvador de Zaragoza.

Pere Johan fue un escultor nacido en Tarraco, hijo del también escultor Jordi Johan. Tras su importante actividad inicial como escultor en Barcelona es llamado por el Arzobispo para ejecutar el encargo del retablo mayor de la catedral de Zaragoza, una de sus obras más conocidas y mejor conseguidas.

Esta escultura estuvo durante mucho tiempo en lo alto de la puerta del angel, al final del ctual puente de piedra de Zaragoza, entre el edificio de la lonja y la Catedral de la Seo.

La Giralda de Sevilla

Almohade
Campanario de la catedral de Sevilla. 1198 (torre) y 1566 (campanario)
Foto: juandesant

El campanario de la catedral de Sevilla es el más conocido de España y símbolo de la ciudad de Sevilla.

Su nombre se debe a que en la cúspide de la torre hay una bola sobre la que se alza una estatua: el Giraldillo. Esta escultura hace las veces de veleta, es decir, gira con el viento, movimiento éste que es lo que le ha dado nombre a la escultura y a toda la torre.

Giraldillo
Foto: -bLy-

Los dos tercios del campanario se corresponden con el alminar de la antigua mezquita aljama de la ciudad, sobre cuyo solar se edificó la catedral gótica de Santa María de la Sede.

El tercio superior no es de época Almohade. Se añadió en el siglo XVI para contener un cuerpo de campanas de estilo renacentista construido por el arquitecto Hernán Ruiz, que diseñó un remate para la torre que incluyó una estatua que representaba la Fe y que fue instalada en 1568.

La Giralda se construyó a imitación del alminar de la mezquita Kutubia de Marrakech, que tiene una estructura muy similar a la torre sevillana y que sigue la forma típica de los alminares de esta época.

Su estructura está conformada por dos paralelepípedos superpuestos, siguiendo el modelo de “torre dentro de la torre”. Está compuesta por dos cuerpos que se unen entre si por medio de 35 rampas.  El cuerpo interior aloja siete cámaras que se superponen en altura.

La decoración de los muros hasta media altura presenta tres paños verticales, llamados paños de Sebka, con la típica decoración geométrica, en este caso de rombos. El segundo cuerpo estaba coronado por una cúpula semiesférica que se remataba con tres bolas decrecientes en tamaño.

Un terremoto de 1365 destruyó el casquete y las bolas, que fueron sustituidos por una espadaña.

Además vemos otros elementos decorativos, como arcos ciegos, lacerías y relieves geométricos inspirados en los que se estaban haciendo en mezquitas selyúcidas de Asia Menor.

Como solía ocurrir en las construcciones musulmanas, se reutilizaron materiales de edificios precedentes, en este caso de época romana, tal como atestiguan algunas inscriciones en latín que pueden verse en algunos de los sillares de su basamento.

Vista de Zaragoza de Juan Bautista del Mazo

Juan Bautista del Mazo. 1647. Óleo sobre lienzo. 181 x 331. Museo del Prado. Madrid
Foto: Wikimmedia

Esta popular vista de Zaragoza fue pintada en 1647 por el yerno de Diego de Velázquez, Juan Bautista del Mazo (1611-1667).

La obra fue encargada con motivo del juramento del príncipe Baltasar Carlos de Austria, hijo de Felipe IV, como heredero de la Corona de Aragón en 1645. El príncipe moriría de viruela un año después en Zaragoza sin ver concluida la obra.

Juan Bautista del Mazo era un experto paisajista al que le gustaba pintar grandes panorámicas, en las que incluía detalles topográficos y arquitectónicos muy precisos y grupos de personajes que daban vida a la escena.

La obra está pintada desde una sala del convento de San Lázaro desde la que se veía la ciudad y el Ebro. El propio príncipe de Asturias indicó al artista el punto de vista exacto que quería que tuviera el cuadro.

Aunque el tema del cuadro es la comitiva real que acompaña al príncipe a hacer su juramento, y a pesar de que están en primer plano en la parte inferior del cuadro, el verdadero protagonista del lienzo es el paisaje urbano de Zaragoza.

Esta panorámica representada bajo una atmósfera típicamente Velazqueña, es por el detallismo y fidelidad de las representaciones topográficas y arquitectónicas, un documento historiográfico de primer orden.

En este perfil de la ciudad pueden apreciarse los principales monumentos y edificios de la ciudad de mediados del siglo XVII, tales como la Catedral de la Seo, la Lonja de mercaderes o el primitivo templo mudéjar de Santa María del Pilar.

En el centro del cuadro vemos el puente de piedra, destruido tras una riada en 1643. A la izquierda del cuadro puede verse el puente de tablas que se construyó para solucionar los problemas de comunicación y que estaba donde hoy se sitúa el puente de hierro de la ciudad.

Abajo y en primer plano sitúa un gran número de ciudadanos de todas las clases mezclados con la comitiva real a su paso por Zaragoza y que dota al cuadro de cierto dinamismo y vitalidad a la escena.

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