Asuero en el fin del mundo de Adolf Hirémy-Hirschl

Ahasuerus at the End of the World.Esta obra del autor Adolf Hirémy-Hirschl (1860-1933) es una de sus obras más enigmáticas y un buen ejemplo de cómo es la pintura de un artista poco conocido fuera del entorno centroeuropeo pero cuyas pinturas históricas y mitológicas gozaron, hasta la irrupción de Klimt y los secesionistas, de muy buena aceptación en el entorno artístico de la Viena del fin de siglo.

La estética de sus cuadros demuestra el porqué de su buena fama como dibujante, con unos cuadros en los que los volúmenes rotundos y perfectamente dibujados de las figuras y los contextos espaciales, resulta muy atractiva por el realismo y el tono misterioso y fantástico del que dotaba a sus composiciones.

Estas características lo dotaron para el género histórico con cuadros como Anibal cruzando los Alpes, La plaga o este cuadro que hoy comentamos, Asuero en el fin del mundo.

Sabemos que realizaba numerosos dibujos preparatorios para los cuadros, bocetos y estudios de perspectiva y composición.

En sus cuadros aparece recurrentemente desnudos femeninos. Unos desnudos reconocibles por su carácter directo y sexualidad abierta, que contrastan por su dibujo definido y minucioso con el abocetamiento y la síntesis que realiza en sus paisajes, especialmente en los ejecutados con la técnica de la acuarela.

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Es catalogado como pintor simbolista por el aspecto de sus obras, las atmósferas que crea y el colorido de sus obras, si bien es cierto que sus temáticas y el significado de sus obras le alejaban de los presupuestos de la pintura simbolista.

En esta obra utiliza una paleta de colores restringida al azul, gris y negro, con toques dorados y amarillos que confieren color en los puntos en los que quiere centrar la atención.

Representa en pimer plano a una mujer completamente desnuda tumbada en un desierto de hielo en el un ambiente polar, atrapada entre el ángel de la muerte que avanza desde el fondo a la derecha hacia su cuerpo y el ángel de la esperanza en el fondo a la izquierda.

Unos cuervos a modo de avanzadilla del ángel de la muerte parecen alcanzar la carroña en lo que se va a convertir la mujer cuando sea alcanzada por el ángel de la muerte.

El cuerpo de la mujer representa a la humanidad y los ángeles no son sino una representación del bien y el mal que acechan al hombre y lo hacen debatirse a nivel moral en dos vertientes contrapuestas.

El friso de Beethoven de Klimt

Beethoven Frieze
Gustave Klimt. 1902. Edificio de la Secession. Viena
Fotografía

En el interior del edificio de la Secession que veíamos en la anterior píldora se expone actualmente esta original obra del que fuera primer director del grupo de artistas: Gustave Klimt.

La obra fue expuesta por primera vez en 1902 con motivo de un homenaje que se hizo al compositor alemán durante la catorceava exposición de la Secesión Vienesa. En la exposición el friso era un mero complemento de una escultura del homenajeado, esculpida por Max Klinger.

Al ser concebida como una obra efímera Klimt no la hizo con la técnica del buon fresco, sino que aplicó la pintura directamente sobre la superficie del muro, lo que ha perjudicado seriamente a su conservación.

El programa iconográfico se inspiró en la novena sinfonía del gran genio alemán Beethoven.

El panel “el anhelo de felicidad” representa los sufrimientos de la humanidad: el género humano apela al caballero como fuerza exterior, y a la compasión y la ambición como fuerzas interiores que impulsan al hombre a luchar por la libertad y la felicidad. En otro panel se encuentran representadas las fuerzas contra las que debe luchar el caballero -como el gigante Tifeo acompañado de sus hijas, las tres gorgonas, desnudas y con sus cabellos representados como serpientes-.

Sobre las gorgonas encontramos a la Enfermedad, la Locura y la Muerte, representadas como caras femeninas deformes. A su derecha la lujuria, una femme-fatale desnuda que mira insinuante al espectador mientras cubre su cuerpo con sus cabellos rojos.

Para representar la Impudicia y la Incontinencia Klimt se sirvió de una mujer obesa con el torso desnudo vistiendo una falda de azul y dorados son.

Beethoven Frieze
Gustave Klimt. 1902. Edificio de la Secession
Fotografía: Wikimmedia

El panel dedicado al anhelo de felicidad -titulado el anhelo de felicidad encuentra su culminación en la poesía– representa una procesión en la que unas figuras que hacen alusión a las artes nos conducen hacia el coro de ángeles. El coro está situado en un prado con flores sobre el que vemos al caballero abrazando a una mujer, símbolo del amor, que constituye el premio al caballero por su victoria frente a las fuerzas hostiles.

El conjunto hay que entenderlo como una concepción orgánica del cosmos que subraya los valores femeninos sobre los que asienta la existencia humana, de ahí el protagonismo de la figura femenina en todo el programa iconográfico.

Edificio de la Secession

Das Gebäude der Secession
Joseph María Olbrich. 1897. Karlsplatz. Vienna

Este insigne edificio de Viena es el símbolo de una generación de artistas que en el paso del siglo XIX al XX promovieron una vuelta al arte del pasado, apoyados en un cambio cultural provocado por el miedo a los cambios estructurales que estaba provocando la industrialización en la sociedad del momento.

En esta época un grupo de artistas vieneses se agrupó para intercambiar ideas estéticas, propuestas artísticas e inquietudes sobre el mundo, la sociedad y sobre todo el nuevo arte que se estaba gestando: el modernismo, que desecha las propuestas academicistas más conservadoras.

La Secession vienesa estaba compuesta por 19 artistas vieneses que encabezados por Gustav Klimt proclamaban la reinterpretación de estilos frente a los embates de una industrialización que estaba eliminando la personalidad del arte y la sociedad de le época.

El arte de los secesionistas es equiparable al Art Nouveau, aunque en el caso de los secesionistas en su búsqueda de la elegancia predomina la sobriedad formal y la severidad. Los trabajos, en todas las artes, son muy estructurados dándole mucha importancia al orden, al equilibrio y la geometrización, lo que en este edificio es evidente a simple vista.

Hacia 1897, en la primera asamblea general del grupo se acordó construir un edificio de exposiciones en Karlsplatz, que hoy se conoce como edificio de la Secession y que fue construido por Joseph María Olbrich, uno de los miembros fundadores del movimiento.

Una inscripción en el acceso reza así: “Der Zeit ihre Kunst, der Kunst ihre Freiheit” (a cada tiempo su arte a cada arte su libertad).

El elemento que más destaca al exterior es la cúpula de la parte superior. Es una esfera compuesta de hojas secas cuyo color dorado contrasta con el crudo de los muros del edificio, engrandeciendo aún más la percepción de la esfera dorada.

Arquitectónicamente se trata de un edificio con un aspecto historicista que recuerda a los esquemas constructivos de los templos egipcios, aunque su pretensión se alejaba de esta idea, si bien es cierto que en la época triunfaba el historicismo en arquitectura y que los miembros de la Secession pretendían devolver a la arquitectura y a las artes en general la grandeza que los métodos de producción industrial habían dejado de lado.

La eclosión de este arte en la Viena de principios del siglo XX tiene su explicación en los infructuosos esfuerzos de la burguesía vienesa por alcanzar el poder político, que les llevó a centrarse en la revolución cultural que se centró en la literatura, el arte y la ciencia.

El propio emperador Francisco José I visitó la muestra, lo que indicaba la protección oficial brindó el monarca en los primeros momentos del movimiento.

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