Mosaico de Justiniano y Teodora en San Vital de Ravena

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Mosaicos de San Vital de Ravenna. Italia. 547
Foto: Wikimmedia

Estos dos mosaicos se encuentran en la Iglesia de San Vital de Ravena, Italia, que se finalizó en el año 547 d.c.

En el interior de esta iglesia se conserva uno de los conjuntos de mosaicos bizantinos más destacados, en el que apreciamos la maestría y la perfección que alcanzaban los mosaicos bizantinos.

Entre todo el programa iconográfico destaca el mosaico del ábise de la cabecera, en el que se representó a Jesucristo con dos ángeles, San Vital y el obispo Eclesio.

Bajo este mosaico nos encontramos con los mosaicos de Justiniano y su esposa Teodora con sus respectivos séquitos.

Bajo este mosaico se encuentran otros dos: los de los emperadores Justiniano y Teodora con su séquito y corte respectivamente, realizando una ofrenda al templo. Justiniano una patena y Teodora un cáliz.

El emperador, que pisa con su pie al general Belisario como símbolo de jerarquía, se distingue de todos los demás por el color púrpura de su manto, la corona (poder terrenal) y el nimbo (poder espiritual) que rodea su cabeza, simbolizando que ostentaba ambos poderes.

Los personajes que acompañan a Justiniano son caballeros de confianza, asesores, generales y ministros, todos ellos elegantes y portando objetos de oro ricamente decorados con piedras preciosas: una cruz, una Biblia y un incensario.

Además de a Justiniano reconocemos a Maximiano, cuya túnica queda recogida por una fíbula, lo que significaba que era una persona importante. Las figuras están representadas de frente, sin perspectiva alguna y de forma que parecen levitar por encima del suelo.

Teodora y su corte observan el camino de la emperatriz desde el palacio imperial hasta Santa Sofía. Las cortinas, compuestas por diversidad de telas de gran variedad cromática, simbolizan el interior del edificio. Aunque se supone que Teodor aera una mujer humilde, aparece decorada con multitud de joyas y suntuosos ropajes en los que están representados los reyes magos.

En el mosaico de Teodora y su corte se observa el camino que hace ésta desde Santa Sofía al palacio imperial. Los interiores se representan con las cortinas, las cuales tienen una variedad cromática y de las telas.

Se supone que Teodora era una mujer humilde, pero en el mosaico va decorada con joyas. En el vestido de Teodora se representan los Tres Reyes Magos, como símbolo de ser ellos (los emperadores) los reyes del Imperio que también llevan objetos como regalo.

Es el único retrato que conservamos del emperador y su esposa y sin duda una de las obras cumbre de los maestros musivarios Bizaninos.

Salero de Francisco I de Francia

Benvenuto Cellini
Benvenuto Cellini. h. 1540. 26 x 34 cm. Oro, Plata, marfil, ébano y esmaltes. Kunsthistorisches Museum. Viena
Foto: Wikimmedia

También conocida como el Salero de Cellini, se trata de una obra del escultor florentino Benvenuto Cellini (1500-1571) que se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena.

Al tratarse de un salero sus dimensiones son bastante reducidas y está realizado en oro, plata, esmalte, madera de ébano y marfil.

La pieza fue un encargo para el rey de Francia Francisco I, que materializaría Cellini en Fontainebleau hacia el año 1540, durante su segunda estancia en Francia.

Consta de dos partes: una que haría las funciones de salero, y la otra que las haría de pimentero.

En la parte del salero representa a Neptuno representando al mar, con el tridente y acompañado de cuatro caballitos de mar. En el lado del pimentero representó a Ceres como alegoría de la tierra.

Ambas figuras tienen sus piernas entrelazadas siguiendo el mismo esquema: una flexionada y la otra estirada, símbolos de la montaña y la llanura respectivamente.

La mano de Ceres descansa sobre un pequeño templo de orden jónico, que sirve de contenedor para la pimienta. Con la mano derecha sostiene un cuerno de la abundancia repleto de frutos.

Bajo la figura femenina la superficie se presenta esmaltada con flores y follajes con animales que luchan entre sí.

El pie o zócalo, cuya estructura es de madera de ébano sobre la que se engastan las figuras, presenta una serie de huecos para incluir alegorías del Día, El Crepúsculo, La Noche y La Aurora, los vientos o las estaciones, completando el rico catálogo iconográfico de la obra.

El origen de los saleros, saliera en italiano, se remonta a época de los romanos como elemento de lujo, indispensable en el servicio doméstico de cualquier domus romana, aunque por sus dimensiones (26 x 34 cm) bien podríamos hablar de un centro de mesa para ser utilizado en banquetes de la corte real.

En mayo de 2003 fue robado del Museo de Historia del Arte de Viena y no fue hasta 2006 que se recuperó la pieza, tras entregarse el ladrón a instancias de sus familiares.

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